La Universidad de León despide a Manuel García Álvarez, figura de consenso que defendió el Derecho como una herramienta al servicio de las personas
Manuel García Álvarez, en el centro de pie, durante la firma de un convenio de la Universidad de León.
- El catedrático en Derecho Constitucional deja una profunda huella en varias generaciones de juristas, a las que transmitió su rigor y curiosidad intelectual, junto a una mirada abierta e internacional y una profunda dimensión humana
- Su capacidad para conciliar diferentes sensibilidades, que le llevó a convertirse en el primer Procurador del Común, quedó reflejada en la Universidad, donde consiguió conciliar las posiciones de sus dos profesores asociados, Mario Amilivia y José Luis Rodríguez Zapatero
León, 31 de julio de 2026. La Universidad de León despide al catedrático de Derecho Constitucional Manuel García Álvarez, un referente del Derecho Constitucional en Castilla y León, cuya trayectoria estuvo marcada por una profunda vocación universitaria, por su compromiso con el servicio público y por una forma de entender el Derecho como una herramienta al servicio de las personas.
Especialista en constitucionalismo soviético, desarrolló una intensa trayectoria académica e investigadora, en la que abordó el Derecho Constitucional desde una mirada abierta e internacional, dejando una profunda huella en quienes fueron sus estudiantes y discípulos, a los que transmitió una manera rigurosa y, al mismo tiempo, profundamente humana de entender el Derecho.
Su magisterio se extendió a varias generaciones de estudiantes, que recuerdan especialmente su “claridad expositiva y su facilidad pedagógica”, cualidades que le permitían acercar una disciplina eminentemente teórica como el Derecho Constitucional. Así lo destaca la decana de la Facultad de Derecho, Susana Rodríguez Escanciano, que recuerda a Manuel como un profesor que hacía especialmente accesible el estudio de las constituciones y cuya figura permanece muy presente entre quienes fueron sus alumnos.
Una idea en la que coincide su discípula y catedrática de Derecho Constitucional María Esther Seijas, que destaca la influencia que tuvo en su trayectoria académica. Fue García Álvarez quien le propuso y dirigió su tesis doctoral sobre la configuración asimétrica de las comunidades autónomas, un trabajo que marcaría posteriormente su especialización en el ámbito de la organización territorial del Estado.
Entre los aspectos que sus discípulos recuerdan con mayor admiración destaca su forma profundamente humana de entender el Derecho, concebido siempre como una herramienta al servicio de las personas. “Era un hombre que entendía que el Derecho debía estar al servicio de alguien con nombres y apellidos”, resume Seijas.
FIGURA DE CONSENSO
Fue precisamente esa concepción del Derecho, unido a su capacidad para comprender y acercar posiciones diferentes, la que le llevó a convertirse en una figura de consenso y a asumir en 1995 la responsabilidad de convertirse en el primer Procurador del Común de Castilla y León, institución que dirigió hasta el año 2005.
Su nombramiento contó con el apoyo de todos los grupos parlamentarios y respondió a la confianza depositada en un jurista capaz de conciliar diferentes sensibilidades. Durante su mandato trabajó para consolidar y dignificar una institución que iniciaba entonces su trayectoria en Castilla y León.
Manuel García Álvarez (primera fila, tercera por la izquierda) en una imagen de la Universidad en la plaza de San Isidoro
Esa capacidad para tender puentes también quedó reflejada en su propia trayectoria académica y personal, consiguiendo conciliar visiones políticas que hoy parecen irreconciliables, logrando poner de acuerdo a los que fueran sus profesores asociados, Mario Amilivia y José Luis Rodríguez Zapatero.
A lo largo de su trayectoria universitaria, García Álvarez asumió también distintas responsabilidades académicas y de gestión, entre ellas la Secretaría General de la Universidad de León, desde las que mantuvo su compromiso con la institución y con la formación de nuevas generaciones de juristas.
MIRADA INTERNACIONAL
Quienes compartieron con él su trayectoria académica destacan igualmente su carácter trabajador, exhaustivo y riguroso, unido a una profunda dimensión humana y a una permanente curiosidad intelectual. Una inquietud que le llevó a ampliar constantemente sus horizontes académicos y personales y que se reflejó tanto en su especialización internacional como en su interés por la escritura y la literatura.
Su formación estuvo marcada igualmente por esta vocación internacional. Fue alumno del Colegio de Europa, donde obtuvo el Diploma de Estudios Europeos Avanzados de Ciencia Política, y entre 1974 y 1976 fue becario de investigación en la Universidad de Harvard.
Su relación académica con Rusia fue especialmente intensa: tras su primera estancia en la Universidad de Vorónezh, trabajó entre 1991 y 1993 como experto extranjero en la Comisión Constitucional del Parlamento de la Federación Rusa y participó en la Asamblea Constitucional celebrada en el Kremlin en 1993. También colaboró con el Consejo de Europa en distintos congresos celebrados en Moscú, San Petersburgo y Yekaterimburgo.
Políglota y autor de numerosos trabajos en lengua rusa, llegó a utilizar durante sus investigaciones una máquina de escribir cuyas teclas incorporaban también el alfabeto cirílico. Cultivó además la escritura literaria y publicó las colecciones de relatos Veladas de la casa rectoral y Cuentos de la meseta. En los últimos años trabajaba en la redacción de sus memorias.
Con el fallecimiento de Manuel García Álvarez, la Universidad de León pierde a uno de sus catedráticos de referencia y a un universitario cuya huella permanece en la institución y en las generaciones de estudiantes e investigadores que formó. Su legado queda unido a una forma de entender la Universidad basada en el rigor, la curiosidad intelectual, el consenso y, sobre todo, en la convicción de que el Derecho está al servicio de las personas.


