Historia de la Universidad

Historia de la Universidad

Largo fue el camino y no exento de dificultades; capaz incluso de disuadir a quienes no mostrasen un espíritu firme y una voluntad inquebrantable. Mas si algo caracteriza a los leoneses, y no en palabras nuestras precisamente, es la tenacidad. Hubo que contar en siglos la reivindicación, sumar esperanzas a nuevas decepciones, intentar convencer a propios y extraños y hasta lidiar contra los peores enemigos que casi nunca hay que buscar demasiado lejos. Mas, al fin, se logró; la vieja, añosa y reiterada demanda de una “Universidad para León”, como rezaban aquellos adhesivos que distribuyera animosa la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de León, se conseguía por ley aquel inolvidable 30 de octubre de 1979, fecha en la cual el B.O. del Estado recogía la creación de las universidades de Alicante, León, Cádiz y Politécnica de las Palmas. Ya solo quedaba labrarse un futuro, darse a conocer, hacerse un hueco entre el resto de las instituciones de enseñanza superior.

Los leoneses, al abrigo de las escuelas catedralicias y de las bibliotecas episcopales de Astorga y León, desde el siglo X, cultivando las ciencias y las letras. A ellas se unirían, en el correr de los siglos, un incontable rosario de monasterios, conventos y fundaciones que tenían como objeto preservar, aumentar y difundir el saber. Algunos mantienen imperturbables su presencia, como la Real Basílica de San Isidoro, sede regia, panteón real, scriptorium y centro del saber medieval; otros resisten los diversos avatares de los tiempos (San Miguel de Escalada), varios, por desgracia, ya no son más que una sombra en el recuerdo colectivo… Pero pasaban los años y León seguía sin su anhelada Universidad.

No pudo consolidarse el Estudio de Sahagún que llegó, en larga evolución, a gozar de bula pontificia (1534) para impartir enseñanzas de “Artes, Teología y Derecho Canónico”; en efecto, a pesar de haber pasado por sus aulas personajes como Fray Luís de León, en 1616, esa incipiente universidad leonesa fue trasladada a la ciudad navarra de Irache. Otro intento fallido fue el del colegio jesuítico auspiciado por el obispo de León (entre 1564 y 1578) Juan de San Millán y que se encontraba a la sombra de la iglesia de Santa Marina la Real. La expulsión de la orden truncó esta nueva esperanza.

Pasarán los años, pero nuevos nombres vendrían a sumarse a una demanda tenaz y mantenida. Aunque León no parecía entrar en los planes de los sucesivos ministros a la hora de crear nuevas universidades, no por ello cejaba el empeño por conseguirla; así comienzan a surgir, ya en un entorno histórico más inmediato (el siglo XIX) la Escuela Normal de Maestros, antecesora de la actual Facultad de Educación, y la Escuela Subalterna de Veterinaria, embrión de la Facultad del mismo nombre. Las seguirán, aunque ya en los comienzos del pasado siglo, los estudios de Comercio.

Habrá que esperar a que restañen las heridas de la guerra civil para ver multiplicarse secciones, títulos y oportunidades de formación (Sección de CC. Biológicas, Derecho, Minas, Industriales, Agrícolas, etc.), con sus respectivos desarrollos hasta desembocar en la auspiciosa fecha del 30 de octubre de 1979. El futuro había triunfado sobre el pasado o quizá, simplemente, se había hecho justicia tras larga e insistente demanda.

La realidad que hoy contemplamos es la de una joven y dinámica universidad que, en sus dos campus (Vegazana y El Bierzo), no renuncia, en modo alguno, a su obligación de desarrollo y servicio a la sociedad más cercana, ni a su vocación de universalidad; desde su nacimiento ha apostado por la internacionalización, por saltar las fronteras y constituirse en un referente de calidad susceptible de atraer estudiantes y profesores no solo de otras zonas de la Península sino también de lugares mucho más alejados de su contexto geográfico. Los números son la mejor prueba de cuanto se afirma, llegando a contabilizar, a lo largo de los últimos años y de modo sostenido, estudiantes de más de 40 países diferentes. De igual modo, los estudiantes de la Universidad de León, por medio de los diferentes programas de movilidad (Erasmus, AMICUS, SICUE, etc.) tienen hoy la posibilidad de llevar a cabo, y con reconocimiento de estudios, uno o dos cursos académicos en cualquiera de las más de 300 universidades socias de la ULE.

Teniendo, entonces, como referente inmediato la sociedad a la que se debe, la Universidad de León presenta un catálogo de títulos en los que, sin descuidar las Humanidades, el Derecho o la formación económica, predominan las denominadas Ciencias de la Tierra: Veterinaria, Biología, Agronomía, etc. A día de hoy, 37 titulaciones de grado y 18 de posgrado son ofertadas en sus dos campus y van desde las clásicas Filologías hasta experiencias del todo novedosas como el Grado en Comercio Internacional (con parte de sus enseñanzas en inglés), dobles titulaciones con universidades de otros países o posgrados del mayor interés, léase el Master en Energías Renovables o el denominado European Master Business Studies, compartido con otras tres universidades europeas.

Esta es la realidad del presente que no agota, sin embargo, las esperanzas y los deseos de un mejor futuro, los de una universidad siempre dinámica, abierta a los cambios, en constante contacto con la realidad que la circunda y en la que la aventura del conocimiento es una experiencia que marca de por vida. Así lo señalan, gozosamente, cuantos estudiantes y profesores pasan por nuestras aulas.