La Universidad de León participa en un estudio internacional para analizar la reacción de los insectos al “segundo crepúsculo” que se vivirá por el eclipse solar
Puntos de muestreo a lo largo de la trayectoria del eclipse. Foto: Tom Sheehan.
- El investigador Fernando Castedo Dorado del Campus de Ponferrada participará en un estudio internacional que analizará si la oscuridad del eclipse activa el comportamiento de especies crepusculares y nocturnas
- El equipo científico instalará puntos de muestreo a lo largo de la trayectoria del eclipse en la Península Ibérica y comparará la actividad de los insectos durante el fenómeno con la registrada a la misma hora en los días anterior y posterior
León, 29 de julio de 2026. El próximo 12 de agosto, el eclipse solar total convertirá durante unos minutos el día en noche y ofrecerá a la comunidad científica un experimento natural excepcional para estudiar cómo responden los insectos a ese cambio repentino de luz.
Precisamente, la Universidad de León, a través del investigador del Campus de Ponferrada Fernando Castelo Dorado, formará parte de un equipo internacional que analizará si los minutos de oscuridad provocados por el eclipse son suficientes para activar el comportamiento de especies de insectos crepusculares y nocturnos.
La investigación está liderada por el investigador predoctoral Tom Sheehan, de la Universidad de Georgia (EEUU), y por el investigador Marcos Méndez, de la Universidad Rey Juan Carlos, y reunirá a científicos de universidades y centros de investigación españoles para estudiar el comportamiento de los insectos durante el eclipse.
La investigación parte de una hipótesis: si la luz es uno de los factores que regula la actividad de los insectos, ¿puede una oscuridad repentina en mitad del día provocar una respuesta similar a la que se produce al caer la noche? Precisamente, el eclipse permitirá observar esta reacción en condiciones naturales y comprobar si algunas especies comienzan a activarse durante esos minutos de oscuridad, generando lo que los investigadores denominan un “segundo crepúsculo”.
El interés, según señala Castedo Dorado, se centra especialmente en los insectos crepusculares y nocturnos, cuya actividad está estrechamente relacionada con los cambios de luminosidad. Los investigadores esperan que las especies que comienzan a moverse al inicio de la noche sean también las primeras en responder a la oscuridad provocada por el eclipse, aunque la intensidad de esa reacción puede variar entre unas especies y otras. Los datos obtenidos permitirán conocer mejor cómo responden los insectos a las alteraciones repentinas de la luz producidas por este fenómeno excepcional.
MUESTRO POR TODA LA PENÍNSULA
Para comprobarlo, el equipo desplegará puntos de muestreo a lo largo de toda la ruta del eclipse en la Península Ibérica, desde Galicia hasta Castellón, con estaciones en Galicia, Asturias, Castilla y León, Madrid y la Comunidad Valenciana. En cada una de ellas se instalará una trampa de luz ultravioleta, diseñada en el marco del proyecto Phalaena de la Asociación Española para la Protección de las Mariposas y su Medio (ZERYNTHIA), que permitirá registrar los insectos atraídos durante los distintos periodos de observación.
Imagen de archivo del investigador Fernando Castedo del Campus de Ponferrada, que realizará el muestreo en una zona próxima a los Ancares lucenses.
Concretamente, Fernando Castedo Dorado, de la Universidad de León, realizará el muestreo en una zona próxima a los Ancares lucenses, mientras que los demás miembros participantes se distribuirán por distintos puntos del noroeste, el interior y el este peninsular, siguiendo la trayectoria del eclipse desde Galicia y Asturias hasta la Comunidad Valenciana. El objetivo, según recuerda, es obtener “una visión conjunta de lo que sucede en distintos territorios y condiciones ambientales”.
El muestreo permitirá comparar la actividad de los insectos durante el eclipse con la registrada a esa misma hora el día anterior y el posterior, cuando la luz solar se mantendrá sin cambios, y con la actividad nocturna habitual. De esta forma, los investigadores podrán determinar qué especies responden a la breve oscuridad del eclipse y en qué cantidad, y establecer diferentes niveles de sensibilidad ante la pérdida de luz.
EFECTOS DE LA OSCURIDAD
Los eclipses totales ofrecen una oportunidad poco habitual para estudiar en condiciones naturales fenómenos que normalmente se analizan mediante experimentos controlados o en laboratorio. En este caso, la desaparición temporal de la luz solar permitirá observar cómo responde el conjunto de insectos de un territorio ante un cambio ambiental que no puede reproducirse fácilmente de otra manera.
Los resultados podrán aportar información sobre los umbrales de sensibilidad a la oscuridad de distintas especies y sobre la forma en que sus ritmos de actividad están vinculados a las condiciones ambientales. Este conocimiento adquiere además especial relevancia ante el creciente impacto de la contaminación lumínica, ya que la iluminación artificial nocturna altera los ciclos naturales de luz y oscuridad de numerosos insectos.
El estudio toma como referencia un proyecto piloto desarrollado durante el eclipse total de sol de 2024 en Estados Unidos, cuyos primeros resultados apuntaron a que la oscuridad provocada por el fenómeno podía desencadenar actividad en algunas especies de insectos crepusculares. La campaña del próximo 12 de agosto permitirá ampliar esas observaciones y comprobar si ese comportamiento se repite en diferentes puntos de la Península Ibérica.
La investigación cuenta con la participación de la Universidad de Santiago de Compostela, el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), el Instituto de Ciencias Agrarias (CSIC), la Estación Biológica de Doñana (CSIC), la Universitat Jaume I, la Universidad de Oviedo, la Universidad Rey Juan Carlos y la Universidad de León, además de la colaboración de la Asociación Española para la Protección de las Mariposas y su Medio (ZERYNTHIA).


